Si existe un lugar en el mundo conocido por su tráfico caótico y apabullante es la Ciudad de México. Y es lo mínimo que se puede esperar de un distrito que alberga a más de 19 millones de habitantes que diariamente tienen que ir a trabajar o a estudiar.

Ciudad de México es el lugar que ha albergado mayor cantidad de habitantes históricamente en este territorio; sin embargo esta explosión demográfica comenzó a agudizarse a partir de la segunda mitad del siglo XX, debido al crecimiento económico de la capital mexicana. Las migraciones provenientes de Puebla, Michoacán, Hidalgo y Oaxaca, fueron consumiendo el espacio y acrecentando las necesidades de la ciudad.

Debido a estos fenómenos los medios de transporte público han tenido que asumir grandes riesgos y nuevas medidas para poder satisfacer las demandas de todos los habitantes. Actualmente existen varios medios de transporte para todo México DF.

Uno de ellos, que es además la principal institución de transporte público en la ciudad mexicana es el metro. Sin embargo este no compromete de manera tan directa el desordenado tráfico de la ciudad. De los tres millones de transportes que se mueven diariamente por la Ciudad de México, un millón 900 mil son particulares. Estos sumandos a los 105 mil taxis y los autobuses y minibuses que atienden a los pasajeros.

Solo con estas estadísticas es suficiente para generar un caos generalizado, sin embargo el problema no acaba ahí. Debemos agregarle la cantidad sobredimensionada de transportes de carga que suelen acaparar un espacio considerable atrasando y obstruyendo el fluido automovilístico.

Además a estos problemas hay que agregarle la alta contaminación por los autos particulares o taxis irregulares (que son aproximadamente 20 mil) que muchas veces tienen más de treinta años de antigüedad, generando una combustión altamente dañina.

El gobierno ha decidido tomar cartas en el asunto frente a estos problemas de alta urgencia. En una serie de estrategias y medidas intenta distribuir las pistas y los tiempos de circulación de los autos.
Autos con una antigüedad mayor a los cinco o diez años deben circular en menos proporción, al igual que los autos grandes como camionetas todoterreno. Además se están rehabilitando vías de tránsito, renovando servicios (como paradores para que los peatones aborden sus respectivos vehículos con mayor velocidad y orden), y redistribuyendo negocios ilegales o informales, que aunque no parezca contribuye también a que este problema se incremente.

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