En cada región mexicana hay varios tipos de platillos ricos en sabor y en proteínas como el Huachinango a la veracruzana, las populares tortas de jamón de la capital mexicana, las gorditas de chorizo con crema de queso, costillas a la barbacoa, albóndigas en salsa de nata, los pastes de Pachuca, los chapulines exóticos al chicharrón (insectos saltarines). Asimismo para los que optan por la comida bien condimentada al rojo vivo están las patatas bravas en salsa picante y los camarones a la diabla que es una rica comida explosiva.
Como ves tu paladar puede disfrutar de las mejores delicias ya sean agridulces, vegetarianas y sobretodo picantes con el fin que recuerdes que México hace maravillas con su sazón y aderezos de deleite.
No podemos hablar de gastronomía mexicana sin mencionar a las famosas “aguas frescas” que no son más que refrescos frutales mezclados con agua helada. Recuerdo que la primera vez que escuché dicho término fue en la serie televisiva “El Chavo del 8”. Quedó grabado en mi memoria aquél cómico comentario en donde explicaba que el Agua era de Jamaica, parecía de limón pero sabía a tamarindo. Mucho tiempo después averigüé que no solo existían sabores de jamaica, limón y tamarindo, sino que la gama es realmente extensa. Mi sorpresa fue mayor al enterarme que las aguas frescas nacieron en el Siglo XVI. Entre los distintos sabores podemos encontrar al agua de chía, preparada en base a plantas; el agua de chicozapote, también preparado en base a una hierba; el agua de chocolate, preparado en base a cacao, aguas frutales como la de papaya, fresa, limón, mango, sandía, tamarindo, melón, tojote, guanábana y piña, aguas dulces como la de pinole.
También vale la pena mencionar que existe agua de arroz, y si aún te pregunta en qué se basa el agua fresca de Jamaica, te diremos que tiene un sabor especial pues está hecha en base a flores.
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